El MARGEN está sometido casi siempre a riesgos. Algunos riesgos son de tipo externo, inherentes a un entorno global en continuo cambio y otros riesgos son internos, propios de nuestra organización y su actividad asociada.
Proteger el MARGEN pasa por minimizar estos riesgos y/o inhibirlos. Ello es posible gracias al análisis de los diferentes factores que confieren cada riesgo, tanto el externo como el interno.
Los factores que confieren los riesgos externos pueden suponer amenazas ó oportunidades para nuestra actividad. Mientras que los factores que confieren los riesgos internos suponen fortalezas ó debilidades.
Cuando se compite globalmente, el análisis de estos aspectos se debe efectuar por país e incluso por región dependiendo del entorno. La utilidad del análisis es tanto para el enfoque estratégico, como para el planteamiento comercial a nivel de producto y desarrollo de actividad.
Los factores internos a analizar y que a la vez determinan nuestras fortalezas ó debilidades, deben incluir activos, habilidades y los recursos que la compañía tiene a su disposición y alcance. Estos, deberían ser comparados con los de la competencia significando una evaluación y valoración objetiva.
Cabe destacar que los riesgos externos son más difíciles de controlar que los riesgos internos puesto que los primeros pueden venir impuestos por agentes externos (gobiernos, legislaciones, etc.) y siendo los de nivel interno más directamente pendientes de nuestras acciones y ajustes.
Otro aspecto central a analizar es el relativo al ciclo de vida del producto y/o servicio, ya que es de impacto directo sobre la estrategia de la actividad y el “empowerment” de la organización.



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