Es preciso y necesario estar midiéndonos desde la perspectiva del cliente como desde la de la competencia, puesto que sin estos puntos de referencia no nos será fácil de evaluarnos de forma objetiva y menos aún aplicar mejoras allí donde se es requerido en el seno de la empresa.
Debemos conocer en todo momento cual es la calidad de nuestros productos/ servicios “percibida” por los clientes, que a la vez nos comparan con la competencia, siendo para nosotros un excelente referente para nuestra medición.
Cada uno de nosotros tenemos una mente que nos crea un pensamiento conceptual de lo que entendemos que debe ser lo “normal”. Pero ocurre que, si sabemos utilizar nuestro sistema emocional como observador y ver cómo se comporta el entorno con nosotros, tendremos en muchas ocasiones un resultado diferente al que pensábamos que estaba presupuesto o establecido.
Una dirección general responsable, tiene en su cometido visionar la empresa que dirige empresa a medio y largo plazo. Simular su proyección al año 2025 como fecha clave, en que el sistema económico se imagina que estará establecido en los paises que están tomando medidas anticrisis. Analizar debilidades y proceder a su fortalecimiento. La dirección general debe abrirse, estabeblecer un liderazgo compartido con el objetivo de reinventarse. Todo cambia en las dos direciones claves: operacional y tecnológico.
Sí, hay que ¡SER y HACER! de forma diferente, para apalancar el margen en época de crisis. Lo genérico y lo común conlleva a destrucción del margen y en consecuencia la desaparición de la actividad.
El “SER” requerirá voluntad de orientación hacía la diferenciación de todos los agentes implicados en la actividad, desde los accionistas hasta la última persona que aporta valor y el “HACER” precisará capacidad de acción a nivel de todas las direcciones funcionales de la compañía. Ello, no es posible sin el “SABER”, siendo crucial y fundamental la capacidad de aprendizaje y conocimiento adquirido y actualizado en todo momento por la propia organización.


